domingo, 7 de marzo de 2010

" LAS MUJERES QUE LEEN SON PELIGROSAS "


¿Son realmente las mujeres que leen peligrosas?

¿Lo fueron en otros tiempos, siguen siéndolo hasta hoy?

¿Cuál ha sido la reacción de los varones ante esto?
¿Ha contribuido la lectura a la emancipación de la mujer, ha sido una forma eficaz en nuestras reivindicaciones feministas?

Estas preguntas fueron formuladas por Esther Tusquets en el prólogo del libro “Las mujeres que leen son peligrosas”, escrito por Stefan Bollmann, Ed. Maeva, 2006

Con motivo del Día Internacional de la Mujer os proponemos la lectura de un curioso decálogo escrito por Joaquín Suárez Bautista que apareció publicado en el Nº 945 de la revista Crítica, en el que tomando como referencia el libro antes mencionado se hace una interesante reflexión sobre la mujer y la lectura.

1 ¿Peligroso por qué?

Porque leyendo una se inmiscuye en otras vidas de otras gentes, se asoma a otros mundos de este mundo nuestro, se sumerge en los abismos de la mente de otros, ya escala los cielos ya desciende a los infiernos de la condición humana. Y este viaje no se hace impunemente, no se sale indemne del avispero.

2 Así que, cuando te pones a leer, te expones. Inconscientemente te confrontas. Hay libros que no se leen en vano, algo cambia en ti; tú te ves en ellos y no acabas de verte, y eso te deja perpleja. Es que hay lecturas que le marcan a una para siempre, estableces un antes y un después de haberte sentido aludida.

3 ¿Fue peligro?

Durante siglos se vigiló, se supervisó, se restringió el acceso de las mujeres a los libros que no fueran devocionarios, noveluchas, literatura fantasiosa o cursi. Había que alejarlas de las historias de heroínas insumisas que pretendieran sacar los pies del tiesto y no ser castigadas por ello.

4 Había que atajar y reprimir semejante afición sospechosa de íntimas complicidades, no se podía permitir que lecturas que cuestionaran los valores vigentes perturbaran las mentes femeninas y la paz doméstica. Vaya, mujer.
Otras distracciones (música, baile, vestuario, paseo, compras, devociones varias, visitas de cortesía, etc.) parecían más inocuas y apropiadas, más controlables.

5 ¿Peligroso también hoy día?

Una también es según el tipo de literatura que frecuenta, las películas que ve, los programas de radio y televisión, las canciones que canta, los periódicos y revistas que lee y con quien los comenta. Y a qué tipo de digestión los somete, si los engulle o si los mastica y saborea, pues somos lo que comemos y cómo lo digerimos y asimilamos.

6 Ciertas lecturas cumplen una función iniciática: te descubren caminos insospechados, experiencias estimulantes, te crean dudas y te dejan en la incertidumbre, te provocan sentimientos que te turban... nada que, en el fondo de ti misma, no necesites y aguardes.

7 ¿Peligroso, para quienes?

Como una cosa lleva a otra, lo que lees te hace sentir y pensar, y quizá replantearte algunas cosas, alguna asignatura pendiente que aprobar, que la lectura reflexiva suscita en una lectora inquieta, insatisfecha con su vida, con el papel que se le ha asignado. Sus amigas se escandalizan, sus allegados se alarman, con razón.

8 Leyendo se te ha encendido la luz que te hace lúcida. Ya no puedes hacer como que no sabes. Ahora que has caído en la cuenta ya no aguantarás vivir como cuando no conocías otra cosa. Ahora que, al fin, comprendes, te has vuelto una incomprendida, ese maldito libro te enfrentó a ti misma y te ha puesto en el disparadero.

9 ¿Mujer lectora, mujer emancipada?

No necesariamente: hay lecturas que te dejan con la cabeza caliente y los pies fríos, en que todo se queda en nada, puro pasatiempo, una se tumba en el sofá con la consabida novelita rosa o equivalente para entregarse a vanales ensoñaciones de intrigas sentimentales, absorta y paralizada, enfrascada en formal, pasando el rato entretenida. Y ya está.

10 Pero hay lecturas que te zarandean o te susurran o te hacen guiñas que siembran inquietudes, que despiertan curiosidad e interés personal, lecturas que generan inconformismo, soliviantan e incitan a la transgresión, provocan decisiones, desencadenan resoluciones, liberan energías movilizadora. Libros que se atreven a decirte lo que no quisieras oír, a proponerte qué sé yo qué.




FUENTE: Nº 945 CRÍTICA

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